La demanda a Build A Rocket Boy ya es una realidad tras una de las polémicas más delicadas de los últimos meses en la industria del videojuego. Empleados vinculados al proyecto MindsEye han iniciado acciones legales contra el estudio después de descubrir la instalación de un software de vigilancia en sus dispositivos de trabajo.
El caso salió a la luz en febrero de 2026, cuando varios trabajadores detectaron un comportamiento anómalo en sus ordenadores, que funcionaban más lentos de lo habitual.
El uso de software de vigilancia desata la demanda a Build A Rocket Boy
Tras investigar el problema, los empleados descubrieron la presencia de Teramind, un software de monitorización que permite registrar actividad en el equipo. Posteriormente, en una reunión interna, el co-CEO Mark Gerhard habría confirmado su instalación.
Según las informaciones, el directivo justificó la medida señalando a un supuesto “1% problemático” dentro del equipo, al que acusaba —sin pruebas públicas— de intentar sabotear la compañía desde dentro.
Aunque el programa ya ha sido eliminado, la demanda a Build A Rocket Boy se mantiene debido a las dudas sobre qué datos fueron recopilados y si se respetaron las leyes de protección de datos.
Qué hacía exactamente el software Teramind
El programa utilizado, Teramind, se presenta como una herramienta para mejorar la productividad y la seguridad empresarial. Sin embargo, sus capacidades han generado gran preocupación entre los empleados.
Entre sus funciones destacan:
- Capturas de pantalla automáticas y silenciosas.
- Grabación completa de la actividad en pantalla.
- Registro de navegación web y uso de aplicaciones.
- Monitorización de pulsaciones de teclado.
Estas características han sido especialmente controvertidas porque, en muchos casos, los empleados trabajaban desde casa, lo que implica la posible grabación de entornos privados sin consentimiento explícito.
El sindicato IWGB entra en escena
La demanda a Build A Rocket Boy cuenta con el respaldo del sindicato IWGB Game Workers Union, que ha anunciado acciones legales formales contra el estudio.
El sindicato acusa a la empresa de violar las leyes de protección de datos y de atentar contra la “dignidad básica” de los trabajadores, al exceder los límites razonables de supervisión laboral.
Uno de los testimonios más contundentes ha sido el de Chris Wilson, animador cinematográfico principal de MindsEye, quien ha descrito la cultura interna del estudio como una de las peores que ha visto en su carrera.
Según Wilson, la instalación de este software generó un ambiente de desconfianza y microgestión que afectó directamente al entorno de trabajo y a la producción del juego.
Un conflicto que se suma a otros problemas del estudio
Esta demanda a Build A Rocket Boy no es un caso aislado. El estudio ya se enfrenta a otra acción legal impulsada por el mismo sindicato, relacionada con los despidos masivos del pasado verano.
En aquella ocasión, cerca de 300 empleados fueron despedidos tras el lanzamiento de MindsEye, en un proceso que, según el sindicato, incluyó prácticas irregulares como listas negras y falta de consultas colectivas.
De confirmarse estas acusaciones, el impacto económico para el estudio podría ascender a millones, además del daño reputacional dentro de la industria.
Un nuevo debate sobre privacidad en la industria del videojuego
El caso abre de nuevo el debate sobre los límites de la monitorización en el trabajo, especialmente en un sector donde el teletrabajo es cada vez más habitual.
La demanda a Build A Rocket Boy podría sentar un precedente importante en cómo las compañías gestionan la productividad y la privacidad de sus empleados en el futuro.
Mientras tanto, la industria observa de cerca un caso que va más allá de un estudio concreto y pone el foco en prácticas laborales que cada vez generan más controversia.















