La fiebre por las cartas Pokémon acaba de dejarnos uno de sus casos más surrealistas. Kent Kubasta, un hombre de 72 años de Ohio, admitió haber colocado un dispositivo GPS en el vehículo de una repartidora con un objetivo muy concreto: seguir sus movimientos y saber dónde se entregarían nuevos productos del JCC Pokémon.
La estrategia terminó saliéndole bastante más cara que cualquier sobre de cartas. Kubasta fue declarado culpable por el uso ilegal de un dispositivo de rastreo, un delito menor de primer grado en Ohio que puede conllevar hasta 180 días de cárcel y una multa máxima de 1.000 dólares.
Colocó un GPS para seguir las entregas de cartas Pokémon
El caso se remonta al pasado mes de junio. Según los documentos de la Wayne County Municipal Court, Kubasta colocó un dispositivo GPS de la marca SpyTech en el vehículo de una mujer que se encargaba de reponer productos en diferentes establecimientos.
La repartidora terminó descubriendo el dispositivo mientras realizaba una entrega de cartas Pokémon en un Walmart y avisó a las autoridades.
Durante la investigación, Kubasta reconoció haber colocado el rastreador. Su explicación fue especialmente reveladora: quería conocer la ubicación de la trabajadora y seguir las entregas de productos Pokémon.
El dispositivo habría sido colocado mientras el vehículo estaba estacionado en los alrededores de Operation Fandom, una tienda situada en Wooster, Ohio.
La enorme demanda del JCC Pokémon está detrás del caso
El objetivo aparentemente era conseguir información sobre las reposiciones antes que otros compradores. Algo especialmente valioso en un momento en el que determinados productos del JCC Pokémon pueden desaparecer rápidamente de las tiendas.
Randy Kendall, responsable de Operation Fandom, explicó a medios locales que Pokémon se encuentra entre los productos más demandados actualmente. Algunas reposiciones pueden generar colas de entre 30 y 40 personas, mientras que en establecimientos más grandes la cantidad de compradores puede ser todavía mayor.
Lo paradójico es que los aficionados ya cuentan con métodos completamente legales para intentar anticiparse a estas reposiciones. Existen comunidades en Facebook, Instagram y TikTok dedicadas a compartir información sobre nuevas entregas, disponibilidad y horarios aproximados.
Kubasta decidió ir mucho más lejos colocando físicamente un dispositivo de seguimiento en el vehículo de una trabajadora.
Hasta seis meses de cárcel por intentar adelantarse a otros compradores
El uso ilegal de un dispositivo de rastreo está considerado en este caso un delito menor de primer grado. La pena máxima contemplada alcanza los 180 días de cárcel y una multa de hasta 1.000 dólares.
El episodio muestra hasta dónde puede llegar la competencia alrededor de determinados productos del juego de cartas. El enorme mercado de coleccionismo y reventa ha provocado que las expansiones y productos más buscados se conviertan en objetivos especialmente atractivos para quienes intentan comprarlos antes de que desaparezcan de las estanterías.
Las cartas Pokémon viven uno de sus momentos más llamativos
Todo esto ocurre además durante el 30 aniversario de Pokémon, un año en el que The Pokémon Company está aprovechando la celebración para lanzar nuevos productos y recuperar buena parte de la nostalgia alrededor de la franquicia.
El mercado del coleccionismo también continúa moviendo cantidades enormes de dinero, especialmente alrededor de las cartas más raras y antiguas. Pero este caso demuestra que la obsesión por conseguir los productos actuales antes que los demás también puede llegar a extremos bastante difíciles de imaginar.
Intentar adelantarse a una reposición puede ahorrar unas horas de espera. Colocar un GPS sin permiso en el coche de quien realiza las entregas, en cambio, puede terminar convirtiendo la búsqueda de cartas Pokémon en un problema con la justicia.















