La escasez de memoria y almacenamiento ya no es una advertencia lejana: es una realidad que está afectando directamente al consumidor, y Steam Deck es uno de los primeros grandes ejemplos visibles. Tras días con todos los modelos agotados en Estados Unidos, la situación empieza a replicarse en otros territorios.
En España, en el momento de escribir estas líneas, aparecen sin stock el modelo Steam Deck LCD de 256 GB y el Steam Deck OLED de 512 GB, mientras que Valve ha actualizado su página oficial para advertir que “Steam Deck OLED puede agotarse temporalmente en algunas regiones debido a la escasez de memoria y almacenamiento”. En el caso del modelo LCD de 256 GB, la compañía confirma que ya no se fabrica y que desaparecerá definitivamente cuando se agoten las existencias actuales.
La crisis de memoria ya impacta al hardware gaming
Este escenario no es casual. Como ya analizamos en nuestro especial sobre el precio de la RAM y su impacto en la nueva generación de consolas, la demanda masiva de componentes por parte de la industria de la inteligencia artificial está tensionando toda la cadena de suministro.
Desde finales de 2025, la disponibilidad de memoria DRAM y módulos de almacenamiento se ha reducido de forma notable. Grandes compañías tecnológicas están reservando enormes volúmenes de producción para centros de datos, dejando menos margen para fabricantes de consolas, ordenadores y dispositivos portátiles. Esto ya se está traduciendo en stock intermitente, retrasos y posibles subidas de precio.
Steam Deck no es el único dispositivo en riesgo
Valve ya había advertido que esta situación podría afectar también a su futuro hardware, incluyendo proyectos como Steam Machine. Y no es la única compañía en una posición delicada: si la crisis continúa, también podría impactar en consolas como Nintendo Switch 2, justo cuando el mercado empieza a asentarse tras su lanzamiento.
De hecho, el aumento de costes en componentes clave podría influir incluso en futuras revisiones de hardware o modelos más económicos, algo que encajaría con lo que ya comentamos sobre cómo la presión de la memoria puede alterar el ritmo de la industria.
En definitiva, la escasez de memoria y almacenamiento deja de ser un problema invisible para convertirse en algo tangible: menos unidades disponibles, más incertidumbre en el mercado y una competencia feroz por los componentes clave. Y todo apunta a que esta situación podría prolongarse durante buena parte de 2026.















