La bajada de precio de Game Pass ya es una realidad. Microsoft ha confirmado oficialmente que sus planes más populares, Ultimate y PC, reducen su coste mensual a partir de ahora. Sin embargo, esta decisión llega acompañada de un cambio importante que afecta directamente a una de las franquicias más potentes del servicio: Call of Duty.
La compañía ha explicado que este ajuste responde a las opiniones de los usuarios y a la necesidad de adaptar el servicio a diferentes perfiles de jugadores. Aun así, el movimiento no llega sin sacrificios, y ahí es donde empieza el verdadero debate dentro de la comunidad.
La bajada de precio de Game Pass viene con cambios importantes
Estos son los nuevos precios confirmados:
- Xbox Game Pass Ultimate: baja de 26,99 € a 20,99 €
- Xbox Game Pass PC: baja de 14,99 € a 12,99 €
Aunque la reducción es notable, todavía se mantienen por encima de los precios previos a la subida de octubre de 2025. Esto refleja cómo Microsoft está intentando encontrar un equilibrio entre rentabilidad y atractivo para el usuario.
Sin embargo, el cambio más relevante no está en el precio, sino en el contenido.
Call of Duty ya no llegará de lanzamiento a Game Pass
Con esta nueva estrategia, los próximos títulos de Call of Duty dejarán de estrenarse día uno en Game Pass. En su lugar, pasarán a formar parte del catálogo alrededor de un año después de su lanzamiento, normalmente en el periodo navideño siguiente.
Esto supone un giro importante respecto a la estrategia anterior, que buscaba reforzar el valor del servicio con lanzamientos de alto perfil desde el primer día. Aun así, Microsoft ha confirmado que títulos actuales como Call of Duty: Black Ops 7 seguirán disponibles para los suscriptores.
La decisión no es casual. Durante los últimos años, la presencia de Call of Duty en Game Pass ha generado un gran interés, pero también ha reducido significativamente las ventas directas, afectando a los ingresos globales de la compañía.
Un movimiento clave para el futuro de Xbox
La bajada de precio de Game Pass llega en un momento estratégico para Microsoft. La compañía ya está preparando su próxima generación de hardware, conocida internamente como Project Helix, y necesita reforzar su ecosistema antes de ese lanzamiento.
En este contexto, ajustar el precio del servicio puede ser una forma de recuperar atractivo entre los jugadores tras la polémica subida de precios de 2025, al mismo tiempo que se optimiza el modelo de negocio para hacerlo más sostenible.
Además, este cambio encaja con otras decisiones recientes dentro de la industria, donde las compañías están revisando sus modelos de suscripción y el impacto de los grandes lanzamientos en sus ingresos, algo que también analizamos en nuestro artículo sobre los costes crecientes del hardware y el desarrollo.
Un equilibrio complicado para Game Pass
Con todo, la bajada de precio de Game Pass plantea una nueva etapa para el servicio. Por un lado, lo hace más accesible para los usuarios; por otro, reduce el impacto inmediato de uno de sus mayores reclamos.
La gran incógnita ahora es cómo reaccionará la comunidad a medio plazo. ¿Compensará el ahorro económico la ausencia de lanzamientos de Call of Duty desde el primer día? Microsoft parece tener claro que sí, pero la respuesta definitiva la darán los jugadores en los próximos meses.















