Dos nuevas quejas laborales golpean a Nintendo
Las denuncias acusan a ambas compañías de violar los artículos 8(a)(1) y 8(a)(4) de la National Labor Relations Act. El primero prohíbe interferir, coaccionar o limitar el derecho de los empleados a organizarse y negociar colectivamente. El segundo prohíbe represalias contra empleados que presenten denuncias o participen en procesos legales relacionados con sus condiciones laborales.
Por el momento, ni Nintendo ni Teksystems han emitido declaraciones públicas. Sin embargo, el silencio institucional contrasta con el creciente malestar dentro del sector. Estas quejas se suman a una lista cada vez más larga de señales preocupantes sobre la situación laboral en los estudios de desarrollo de videojuegos.
Una industria tensionada: de Nintendo a Rockstar
Los problemas de Nintendo no son un caso aislado. En los últimos meses, la industria ha sido sacudida por despidos masivos, conflictos sindicales y quejas por condiciones laborales. Uno de los casos más recientes ha sido el de Rockstar Games, estudio responsable de Grand Theft Auto VI, donde múltiples empleados han denunciado turnos extenuantes, falta de transparencia y presiones excesivas para cumplir plazos. La presión por alcanzar la perfección en el próximo lanzamiento estrella de la compañía ha generado un entorno de trabajo que muchos describen como “tóxico”.
En paralelo, compañías como Ubisoft también han protagonizado titulares negativos por el cierre del estudio de Halifax, poco después de que sus empleados anunciaran su sindicalización. Este movimiento ha sido interpretado por muchos como una represalia encubierta, aunque la empresa lo niega.
Todo esto pone de manifiesto un panorama cada vez más complicado para los trabajadores del sector, incluso en compañías tradicionalmente vistas como referentes. Mientras algunas empresas empiezan a colaborar con sindicatos o implementar políticas de conciliación laboral más justas, otras parecen seguir resistiéndose al cambio.
¿Qué puede pasar ahora?
El caso de Nintendo se encuentra todavía en una fase inicial. La NLRB deberá estudiar las pruebas aportadas y decidir si inicia una investigación formal o desestima las denuncias. En caso de avanzar, podría derivar en audiencias, sanciones o incluso cambios en la política interna de las empresas implicadas.
En un momento en que la industria del videojuego enfrenta uno de sus años más inestables, las decisiones de empresas como Nintendo serán observadas con lupa. El tratamiento de sus empleados, la apertura al diálogo con sindicatos y el respeto a los derechos laborales serán factores clave para definir su imagen pública y reputación corporativa a medio plazo.















