El boicot a PlayStation organizado para protestar contra el futuro abandono de los juegos físicos parece haber pasado prácticamente desapercibido entre los jugadores de PS5. El denominado PlayStation Blackout pedía a los usuarios que dejaran de utilizar sus consolas durante una semana, pero los primeros datos disponibles indican que la iniciativa no consiguió provocar un cambio significativo.
Así lo asegura Mat Piscatella, analista de Circana, quien afirma que su seguimiento del mercado estadounidense no detectó variaciones relevantes ni en el número de jugadores ni en el engagement durante el periodo de protesta.
El boicot a PlayStation no consiguió reducir la actividad de PS5
El PlayStation Blackout estuvo impulsado por miembros de la comunidad preocupados por la preservación de los videojuegos y contó con el apoyo de Does It Play. La iniciativa pedía dejar de utilizar las consolas y servicios de PlayStation durante una semana, entre el 23 y el 30 de agosto de 2026.
El objetivo era enviar un mensaje a Sony después de que la compañía anunciase que dejará de producir discos para los nuevos juegos de PlayStation a partir de enero de 2028.
Sin embargo, cuando preguntaron a Piscatella si Circana había detectado algún efecto que pudiera relacionarse con el PlayStation Blackout, su respuesta fue bastante contundente:
«No. No hubo ningún cambio significativo en el número de jugadores ni en el engagement dentro de nuestros datos».
Esto apunta a que, al menos dentro del mercado estadounidense monitorizado por Circana, el número de propietarios de PS5 que participó en la protesta no fue suficiente para alterar de forma apreciable la actividad habitual de la plataforma.
Los datos del PlayStation Blackout tienen una limitación importante
Hay que introducir un matiz antes de considerar definitivamente fracasada la protesta a escala mundial. Los datos de Circana utilizados para esta medición corresponden a Estados Unidos, por lo que no permiten saber qué seguimiento tuvo la iniciativa en Europa, Japón u otros mercados.
También se ha cuestionado entre algunos jugadores la elección de las fechas. La protesta se realizó durante una semana relativamente tranquila en cuanto a grandes estrenos, algo que hace más difícil utilizar únicamente la actividad de las consolas para valorar hasta dónde llegó el descontento.

Aun así, el objetivo de un blackout de estas características era precisamente conseguir una caída suficientemente grande como para ser visible en las métricas. Al menos en Estados Unidos, eso no parece haber ocurrido.
Sony conoce las críticas, pero mantiene sus planes para 2028
El origen de toda esta polémica está en una de las decisiones más importantes que PlayStation ha tomado respecto a la distribución de sus videojuegos. Desde enero de 2028, los nuevos lanzamientos dejarán de producirse en disco y pasarán a distribuirse digitalmente.
La medida ha generado críticas relacionadas con la preservación, la posibilidad de prestar o revender juegos y la dependencia de las tiendas digitales. Incluso las nuevas pegatinas aparecidas en algunas PS5 ya advierten a los compradores sobre el futuro fin de los nuevos juegos físicos.
Sony ha reconocido públicamente que conoce el rechazo generado por la decisión. La directora financiera de la compañía, Lin Tao, explicó durante una sesión de preguntas y respuestas con inversores que han recibido opiniones muy diferentes y que comprenden las emociones que existen alrededor de los videojuegos y los recuerdos asociados a ellos.
Eso no significa que PlayStation esté dando marcha atrás. La compañía asegura que está estudiando cómo mantener a los jugadores involucrados dentro de su futuro ecosistema digital y también ha mantenido conversaciones con los comercios sobre cómo afrontar esta transición.
El formato físico sigue generando ruido, pero el boicot no ha movido los números
La desaparición de los nuevos juegos en disco continúa provocando una respuesta especialmente intensa entre coleccionistas y defensores de la preservación. Incluso figuras de la industria han comenzado a posicionarse: Ubisoft considera que el fin del formato físico de PlayStation no cambiará demasiado la industria.
El primer PlayStation Blackout, sin embargo, deja un resultado poco alentador para quienes esperaban presionar a Sony mediante una caída de actividad. Circana no ha encontrado un impacto significativo en Estados Unidos y, por ahora, PlayStation continúa avanzando hacia el cambio previsto para 2028.
Eso no significa que haya desaparecido la oposición al formato exclusivamente digital. Pero sí demuestra la enorme distancia que puede existir entre una protesta muy visible en redes sociales y su capacidad para modificar realmente el comportamiento de millones de jugadores.













