Los juegos de Ubisoft con IA van a tener cada vez más peso dentro de la estrategia de la compañía. En plena etapa complicada para la editora francesa, marcada por malos resultados financieros, presión de los inversores y una fuerte reestructuración interna, Ubisoft ha confirmado que seguirá apostando por la inteligencia artificial generativa aplicada a sus videojuegos.
Uno de los proyectos clave en esta nueva dirección es Teammates, una experiencia jugable de investigación y desarrollo presentada por la propia compañía como un experimento para explorar nuevas formas de interacción entre jugadores y NPC. Según explicó Ubisoft en su presentación oficial de Teammates, el objetivo es probar cómo la IA generativa puede hacer que los compañeros controlados por la máquina respondan de forma más natural a la voz, las decisiones y las acciones del jugador.
Sobre el papel, la idea encaja bastante con el ADN de Ubisoft. La compañía lleva años construyendo mundos abiertos enormes, desde Assassin’s Creed hasta Far Cry o The Division, y uno de sus grandes retos siempre ha sido conseguir que esos escenarios se sientan vivos más allá de los iconos del mapa. Si Teammates funciona como prometen, podríamos ver NPC más reactivos, misiones menos rígidas y entornos capaces de adaptarse mejor a lo que hace cada jugador.
Teammates quiere llevar la IA generativa a los mundos abiertos
Teammates no es un juego comercial anunciado para tiendas, sino un prototipo jugable creado para probar tecnología. En la demo original, el jugador podía comunicarse con sus compañeros mediante órdenes de voz, pedir ayuda, coordinar acciones y recibir respuestas en tiempo real. La intención de Ubisoft es que esta clase de sistemas sirvan para crear personajes más creíbles y menos encorsetados.
La compañía también ve potencial en la IA para acelerar procesos internos de desarrollo. Crear juegos cada vez más grandes es caro, lento y complejo, así que herramientas capaces de ayudar en tareas de diseño, control de calidad o generación de comportamientos pueden convertirse en una pieza importante de su futuro. Eso sí, el reto estará en que la tecnología mejore la experiencia y no termine generando mundos más grandes, pero igual de repetitivos.
En PlayNius ya hemos seguido otros movimientos clave del sector, y la apuesta de Ubisoft por la IA generativa llega justo cuando muchas grandes compañías buscan reducir costes, acelerar producción y encontrar nuevas formas de mantener vivos sus juegos durante más tiempo.
La apuesta llega en un momento delicado para Ubisoft
El contexto no ayuda precisamente a vender la idea sin dudas. Ubisoft acaba de cerrar un año fiscal complicado, con una fuerte pérdida operativa y una caída en reservas netas, según los datos recogidos por Reuters. La compañía también ha tenido que ajustar objetivos, reorganizar equipos y replantear parte de su calendario de lanzamientos.
Por eso, hablar ahora de juegos de Ubisoft con IA puede generar dos lecturas muy distintas. Para la empresa, es una forma de modernizar sus herramientas y construir experiencias más dinámicas. Para parte de la comunidad, en cambio, puede sonar a otro intento de apoyarse en una tecnología de moda mientras todavía quedan dudas sobre la calidad, el ritmo y la identidad de sus próximos lanzamientos.
La clave estará en el uso que Ubisoft haga de Teammates. Si la IA sirve para que los NPC reaccionen mejor, que las misiones sean más naturales y que los mundos abiertos resulten menos mecánicos, puede ser una mejora interesante. Si acaba convirtiéndose en una excusa para rellenar contenido o automatizar diálogos sin alma, la jugada podría salirle bastante regular.
Ubisoft necesita que la IA se note en mejores juegos
La inteligencia artificial generativa puede ser una herramienta potente, pero no va a solucionar por sí sola los problemas de Ubisoft. La compañía necesita recuperar confianza con juegos sólidos, bien pulidos y capaces de volver a conectar con los jugadores. Teammates puede ser una pieza de ese futuro, pero no sustituye a una buena dirección creativa.
De momento, Ubisoft parece decidida a seguir invirtiendo en esta tecnología. Los próximos años dirán si estamos ante el inicio de una nueva forma de diseñar mundos abiertos o simplemente ante otra promesa tecnológica que suena mejor en una presentación que con el mando en la mano.














