Hay errores que se convierten en leyenda. Y luego está el bug de Pokémon Rojo Fuego y Verde Hoja que durante más de dos décadas frustró a miles de jugadores en el postgame.
Con su llegada a Nintendo Switch, Nintendo ha aprovechado para hacer algo que nadie esperaba: arreglar discretamente uno de los fallos más graves de aquellos remakes de Kanto lanzados en 2004 para Game Boy Advance.
El problema con Raikou y Entei
En las versiones originales, tras completar la Liga Pokémon, uno de los perros legendarios errantes —Raikou o Entei— comenzaba a aparecer por la región dependiendo del inicial elegido. Hasta aquí, todo normal.
El caos llegaba si el legendario utilizaba Rugido. En lugar de huir correctamente como debía hacer un Pokémon errante, el juego lo registraba internamente como debilitado. Resultado: desaparecía del mapa para siempre y ni siquiera quedaba correctamente registrado en la Pokédex. Un error devastador para cualquiera que quisiera completar la Pokédex sin recurrir a intercambios externos.
Ahora, en Nintendo Switch, el comportamiento ha sido corregido. Si Raikou o Entei usan Rugido, simplemente escaparán como corresponde y podrán volver a aparecer más adelante. La entrada en la Pokédex se mantiene intacta y la captura vuelve a ser posible.
La “solución” en 2004
En su día, la comunidad desarrolló sus propios métodos para evitar el desastre:
- Guardar antes del encuentro y reiniciar si usaban Rugido.
- Usar la única Master Ball disponible en el primer intento.
- Aplicar estados alterados para bloquear el movimiento.
- Elegir estratégicamente al inicial para alterar el legendario que aparecía.
Era casi un ritual obligatorio para los veteranos. Un conocimiento transmitido de foro en foro.
Nostalgia sí, pero mejor pulida
La vuelta de Pokémon Rojo Fuego y Verde Hoja a Switch no solo permite revivir Kanto con las comodidades actuales, sino que también demuestra que estas reediciones pueden corregir cicatrices históricas del código original.
Puede parecer un detalle menor, pero para quienes vivieron aquel bug en 2004, este pequeño arreglo es casi un acto de justicia retroactiva. Y ahora la pregunta es inevitable: ¿qué otros errores clásicos podrían estar arreglados sin que todavía nos hayamos dado cuenta?















