Clair Obscur: Expedition 33 ha sido uno de esos fenómenos que no aparecen todos los años. El RPG de Sandfall Interactive no solo se convirtió en uno de los grandes éxitos de 2025, sino que también arrasó en premios, ventas y conversación entre jugadores. Pero su director creativo, Guillaume Broche, tiene claro que el estudio no quiere vivir aplastado por esa sombra.
En una entrevista con Konbini, Broche explicó que el próximo proyecto de Sandfall Interactive seguirá una filosofía muy parecida a la que dio forma a Expedition 33: hacer lo que realmente les apetece hacer. Sin perseguir modas, sin intentar contentar a todo el mundo y sin convertir el éxito anterior en una losa creativa.
El creativo reconoce que el siguiente juego del estudio podría no alcanzar el mismo impacto comercial o mediático que Clair Obscur: Expedition 33. Y, aun así, no parece especialmente preocupado por esa posibilidad. Para Broche, lo importante es que el equipo mantenga su identidad.
Clair Obscur: Expedition 33 no marcará todas las decisiones de Sandfall
Broche fue bastante directo al hablar del futuro del estudio. Según explicó, Sandfall Interactive no creó Expedition 33 pensando en complacer a nadie, y precisamente cree que esa fue una de las razones por las que funcionó tan bien.
Su postura es clara: el próximo juego también tomará decisiones drásticas. Puede que algunos jugadores no las entiendan, puede que otros no las compartan y puede incluso que el resultado sea menos popular que su debut. Pero el estudio no quiere diseñar por miedo.
En una industria donde muchos equipos intentan repetir fórmulas de éxito hasta exprimirlas, escuchar esto suena casi refrescante. Sandfall podría haber elegido el camino fácil: copiar estructura, tono y combate de Clair Obscur: Expedition 33 para asegurar una secuela cómoda. En cambio, Broche parece más interesado en conservar la libertad creativa.
Sandfall Interactive prefiere hacer “lo que le gusta”
El director creativo resumió la filosofía del estudio con una idea sencilla: volverán a hacer lo que aman. No significa que ignoren al público ni que no valoren el éxito del primer juego, pero sí que no quieren construir su futuro únicamente alrededor de expectativas externas.
Broche también matizó que no le da igual vender literalmente cero copias. Sandfall sigue siendo un estudio pequeño y necesita que sus proyectos funcionen lo suficiente para sostenerse. Pero una cosa es buscar viabilidad comercial y otra muy distinta diseñar con miedo a decepcionar a quienes esperan “otro Expedition 33”.
Ese equilibrio será clave. Clair Obscur: Expedition 33 dejó el listón altísimo, y cualquier nuevo anuncio del estudio será comparado inevitablemente con él. Pero si algo demostró Sandfall con su debut es que las ideas con personalidad pueden abrirse paso incluso sin venir de una superproducción gigantesca.
El próximo juego podría no ser otro RPG tradicional
Otro punto interesante es que Sandfall no quiere quedar encasillada. Broche ya ha dejado caer en entrevistas anteriores que el futuro del estudio no tiene por qué limitarse a un género, una estética o una estructura concreta. Eso abre la puerta a que su próximo proyecto no sea necesariamente otro RPG por turnos con la misma fórmula.
La marca Clair Obscur tiene futuro, pero eso no implica que cada nuevo juego de Sandfall tenga que seguir exactamente los mismos pasos de Expedition 33. La compañía podría explorar otras historias, otros sistemas de combate o incluso proyectos que mantengan el espíritu del estudio sin repetir el molde.
En PlayNius ya analizamos las opiniones de Clair Obscur: Expedition 33 y cómo su mezcla de RPG, dirección artística y narrativa lo convirtió en uno de los juegos más comentados de su año.
El éxito de Expedition 33 también puede ser una trampa
El caso de Clair Obscur: Expedition 33 es el sueño de cualquier estudio independiente: un debut potente, reconocimiento crítico, premios y una comunidad entregada. Pero ese tipo de éxito también puede convertirse en una trampa.
Cuando un primer juego sale tan bien, el siguiente proyecto carga con una presión brutal. Los jugadores quieren más, la prensa espera otro golpe sobre la mesa y la industria empieza a medir cada decisión con lupa. Si el estudio intenta repetir exactamente lo mismo, puede parecer conservador. Si se aleja demasiado, puede enfadar a parte de su nueva comunidad.
Broche parece asumir esa contradicción con bastante naturalidad. Su mensaje, en el fondo, es que Sandfall no quiere dejar de ser Sandfall por intentar gustar a todo el mundo.













