La Unión Europea ha puesto el foco sobre las monedas virtuales y los micropagos en los videojuegos. La Red de Cooperación para la Protección de los Consumidores (CPC), coordinada por la Comisión Europea, ha iniciado acciones contra nueve compañías por posibles prácticas contrarias a la legislación comunitaria relacionadas con el uso de divisas virtuales dentro de sus juegos.
Entre las empresas afectadas aparecen Riot Games, Ubisoft, Supercell, Mojang, King, Crytek, InnoGames, Plarium y Playrix. El objetivo de Europa, al menos por ahora, no es prohibir las monedas virtuales ni obligar a que todos los contenidos digitales tengan que pagarse directamente en euros. Las autoridades quieren combatir aquellas prácticas que pueden dificultar que el jugador sepa cuánto dinero real está gastando.
Europa pone el foco sobre el precio real de los micropagos
Gemas, créditos, puntos o monedas se han convertido en algo habitual en numerosos videojuegos y funcionan como intermediarios entre el dinero real y aquello que queremos comprar. El problema para las autoridades europeas aparece cuando esta capa intermedia hace más difícil conocer inmediatamente cuánto cuesta realmente una skin, un personaje o cualquier otro contenido.
Una de las prácticas señaladas es la venta de paquetes cuyas cantidades no coinciden con el precio de los objetos. Por ejemplo, si una skin cuesta 1.200 monedas pero los paquetes disponibles obligan a comprar una cantidad superior, el jugador termina adquiriendo más moneda virtual de la que necesita y conserva un saldo que puede utilizar posteriormente.
La Red CPC ya había establecido una serie de principios para estos sistemas. Entre ellos se encuentra mostrar precios e información de forma clara y transparente, evitar prácticas que oculten el coste real de los contenidos y no obligar al consumidor a adquirir moneda virtual innecesaria para completar una compra.
Las autoridades europeas consideran además que las compras realizadas mediante estas divisas están sujetas a las normas comunitarias de protección de los consumidores cuando representan dinero real empleado posteriormente para adquirir contenidos o servicios digitales.
Valorant, Minecraft y Clash of Clans, entre los juegos afectados
Las nuevas actuaciones afectan a Candy Crush Saga, Clash of Clans, Forge of Empires, For Honor, Gardenscapes, Hunt: Showdown 1896, Mech Arena, Minecraft y Valorant.
La Red CPC ha iniciado conversaciones individuales con las compañías responsables para abordar las cuestiones detectadas. Si los problemas no se solucionan, las autoridades nacionales de protección de los consumidores podrán adoptar medidas para exigir el cumplimiento de la legislación europea.
No es la primera actuación reciente sobre este asunto. Europa también ha puesto bajo la lupa las prácticas utilizadas en Call of Duty Mobile y Diablo Immortal, prestando atención a las monedas virtuales, determinados elementos de diseño, los controles parentales y las compras realizadas por menores.
La protección de los menores también preocupa a Europa
Precisamente los niños y adolescentes ocupan una parte importante de las preocupaciones de las autoridades europeas. Las compañías deben tener en cuenta la especial vulnerabilidad de los menores y evitar técnicas comerciales que puedan ejercer una presión indebida para realizar compras.
También existe especial atención sobre los sistemas de recompensas aleatorias y las conocidas loot boxes, sobre todo cuando pueden estar al alcance de menores. La intención de la Comisión Europea es que las compañías revisen sus modelos de monetización y modifiquen aquellas prácticas que puedan entrar en conflicto con las normas comunitarias de protección al consumidor.
Europa aumenta la presión sobre la industria del videojuego
Los micropagos no son el único frente relacionado con los videojuegos que ha llegado recientemente hasta las instituciones comunitarias. Europa también está abordando cuestiones relacionadas con los derechos de los jugadores y la conservación de los títulos adquiridos.
Uno de los ejemplos más importantes es Stop Killing Games y la respuesta de la Comisión Europea, una iniciativa que ha llevado hasta las instituciones comunitarias el debate sobre qué ocurre con los videojuegos comprados cuando sus responsables deciden cerrar definitivamente los servidores necesarios para utilizarlos.
Ahora la atención se dirige hacia la monetización. Por el momento, las actuaciones anunciadas no significan el final de las monedas virtuales en Europa, pero sí aumentan la presión sobre las compañías para que los precios sean transparentes y cualquier jugador pueda conocer fácilmente cuánto dinero real está gastando antes de realizar una compra.
















